Dado que argumentamos que el panameño tiene mala memoria, voy a tomarme el atrevimiento de hacer una memoria de cómo llegamos aquí.
El tema del libre comercio y la disminución de aranceles y eliminación de cuotas no es nuevo. En el 1947 se firmó el GATT, el cual empezó a sentar los parámetros para facilitar el comercio entre las naciones. Entre el 1947 y el 1994 128 países firmaron este acuerdo, el cual sufrió varias modificaciones a través del tiempo. Igualmente el GATT evolucionó a lo que hoy conocemos como la OMC, de la cual Panamá forma parte desde el 1997. Que quede claro, Panamá nunca firmó el GATT. Panamá entro a la OMC luego que el GATT dejó de existir como tal y evolucionó a la OMC.
Saltamos a la globalización. Ese fenómeno comercial que busca que supuestamente todos compitamos en un plano parejo. Realmente sabemos que no es totalmente cierto. Lo podemos definir como la interacción global de los mercados, buscando que cada quien coloque en el mercado global productos y servicios donde destaquen. O sea que si Panamá destaca en servicios corporativos y banca, para qué vamos a promover la agricultura si lo que tenemos que graduar son abogados, banqueros, contadores, financistas, etc. Dejen eso a quienes pueden producir a precios bajos y grandes volúmenes. Díganle eso al sector servicios después de los Papeles de Panamá para ver si piensan igual.
Ahora lleguemos a la seguridad alimentaria. Primero aclaremos un mito. La seguridad alimentaria no nace después de la OMC. El concepto de la seguridad alimentaria nació en 1974 en la Conferencia Mundial de Alimentos, la cual se dio en consecuencia de la hambruna que se vivió en Bangladesh en la primera parte de la década de los 70. Primero se discutió que debe haber suficiente cantidad, y luego se fue expandiendo la definición de seguridad alimentaria de la FAO que se dio en la Cumbre Mundial de Alimentos de 1996 que dice que la seguridad alimentaria existe cuando todas las personas tienen acceso en todo momento ya sea físico, social y económico a alimentos suficientes, seguros y nutritivos para cubrir sus necesidades nutricionales y las preferencias culturales para una vida sana y activa.
Yo recuerdo claramente que en el gobierno de Ernesto Pérez Balladares se manifestó que Panamá pretendía formar parte de la OMC, y que se iba a adherir al pacto originario de esta. Desde ese momento el sector agropecuario manifestó su disconformidad dado que al caer las barreras arancelarias y las cuotas de importación se iba a afectar su sector. Esta disconformidad se ha venido dando desde ese momento hasta el presente. Todos los presidentes desde Ernesto Pérez Balladares hasta Juan Carlos Varela han tenido que lidiar con la disconformidad del sector agropecuario con el gobierno. Que quieran hacer ver que es ahora que se dio el problema es mentira, o que ningún otro gobierno ha tenido este problema es mentira también. Yo recuerdo arroz compita de Brasil, pero bueno ya dirán que fue de relleno.
Los productores se quejan porque el gobierno debe garantizar que ellos coloquen sus productos primero. El comercio local se queja porque puede conseguir el producto más barato fuera de Panamá. Los productores entonces se quejan porque el gobierno permite que se importen productos agropecuarios dejándolos en desventaja. El consumidor también se queja porque tiene que comprar productos más caros. Si lo ven con ojos fríos y hielo en las venas lo más seguro es que se vayan por lo que más le convenga a su bolsillo. Sin embargo todo indica que hay que buscar un balance, pero un balance que sea un ganar-ganar para todos en la cadena.
Una vez alguien me dijo que soy un mal panameño por preferir comprar un producto extranjero más barato que uno local para ayudar al productor panameño. Debe ser que el bolsillo necesita algo de patriotismo en vez de pragmatismo al decidir. Siempre he opinado que Panamá es un mercado de precio, entendiéndose que el consumidor en este mercado prefiere la oferta a la calidad. Poniéndolo en palabras más llanas, un panameño va a preferir gastar 10 dólares en una camisa blanca que 50. La excepción se da cuando hay que comprar el jersey del Barça o del Real Madrid, ahí si se va al Nike o al Adidas Store y se gasta lo que valga; para todo lo demás a regatear precio.
Por último, igual recuerdo que alguien me argumentó que al agro es más amor que negocio. A lo mejor el problema del agro va por ahí, porque si fuera por mero amor entonces no se quejarían porque no ganan suficiente dinero, entonces sí es un negocio. Llamémoslo como es. Los productores agropecuarios se quejan porque no ganan suficiente dinero de la venta de su producción, y quieren que el gobierno detenga todas las importaciones para que el comercio local se vea obligado a comprarles. ¿A qué precio? ¿Bajo cuáles condiciones? Como lo pregunté una vez, quiénes están dispuestos a ser solidarios con los productores panameños y comprar al precio que ellos pongan. Es fácil subir videos y aparentar que uno apoya, y al momento de comprar dejar que el bolsillo escoja lo más barato aunque sea extranjero. Patriotas conscientes o compradores pragmáticos….he aquí el dilema.
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